Diseño curricular y competencias laborales

Análisis del concepto competencia laboral, se determinan sus tres puntos de vistas para una mejor comprensión de este concepto y se plantean los fundamentos del diseño curricular por competencias laborales, donde la estructura modular representa la mejor opción para la organización del currículo. Por Enrique Cejas Yanes.

Por Enrique Cejas Yanes

LOS FUNDAMENTOS DEL DISEÑO CURRICULAR POR COMPETENCIAS LABORALES

INTRODUCCIÓN

Hablar hoy en día de la formación de profesionales de nivel medio, es un tema de grandes discusiones en los foros educacionales. El mundo está en permanente cambio. El avance de la sociedad, motivado por la acelerada evolución de la ciencia y la tecnología, el uso de las tecnologías de la informática y las comunicaciones, las investigaciones biotecnológicas, el desarrollo de la genética, la electrónica y la ciencia de los nuevos materiales, exige de una escuela politécnica nueva donde el individuo adquiera las nociones básicas para poder enfrentar los cambios en el mundo del trabajo y en la vida.

Hay que transformar la escuela politécnica para lograr el hombre nuevo con una cultura general integral y con las herramientas para adaptarse y asimilar los cambios.

La misión de la Educación Técnica y Profesional de formar trabajadores aptos para un mundo laboral en continuo cambio, donde se requiere periódicamente reciclar, reconvertir o actualizar las habilidades profesionales que demanda el desarrollo económico y social del país; hoy es más viable que nunca en el escenario de la Batalla de Ideas y de los diferentes programas de la Revolución que garantizan su prosperidad y plena igualdad de posibilidades para todos los jóvenes.

La Educación Técnica y Profesional juega un papel significativo en la sociedad cubana, ante la demanda de un técnico competente que constituye una exigencia de la industria; por lo que los esfuerzos de la Revolución se centran también en este subsistema para llevarlo a planos superiores en la adquisición de la cultura general integral y el cumplimiento de su misión en la formación de la fuerza de trabajo calificada.

Dentro de las especialidades de la Educación Técnica y Profesional se encuentra la de farmacia industrial. Los técnicos de esa especialidad son los encargados de la producción de medicamentos y su control de calidad. La influencia del período especial y las medidas que hubo que tomar en 1991 de trasladar la especialidad de farmacia industrial, del sector de salud hacia el educacional, y potenciar el desarrollo del polo científico de la capital, influyeron para dar la misión de formar a los técnicos en farmacia industrial al politécnico “Mártires de Girón” del municipio Playa, en Ciudad de La Habana, por su posición en la entrada al polo científico del oeste y concentrar los recursos en un solo centro, bajo el influjo de la crisis económica de ese período.

La especialidad de farmacia industrial, provee a la industria farmacéutica de los trabajadores para impulsar la producción, que afectada por la crisis económica mundial y el brutal bloqueo que los Estados Unidos impone a Cuba, desde hace más de 45 años, exige de un profesional cada vez mejor formado, comprometido con el proyecto social cubano, flexible, de fácil adaptación a los cambios, es decir, un técnico farmacéutico competente.

El problema científico está dado por la necesidad de profundizar en las concepciones teóricas del diseño curricular por competencias laborales por lo que el objetivo es determinar los fundamentos curriculares para un diseño por competencias laborales.

La profundización en el tema condujo a valorar la formación por competencias laborales como una alternativa posible de implementar y que podría guiar a mejores resultados en la formación de los técnicos medios.

Sobre el tema de competencias varios investigadores han aportado resultados teóricos y prácticos: Leonard y Utz, 1979; Mertens, 1996; Lessard y colaboradores, 1998; Daigle, 1998; Irigoín y Vargas, 2002; Hernández Y., 2004, Vargas, 2004, así como otros en el ámbito internacional. En Cuba se destacan Roca, 2001; Parra, 2002; Forgas Brioso, 2003; Castellanos, 2003; González Maura, 2004; Cong, 2004; Malagón, 2004; Mayarí, 2004; Corral, 2004; D`Angelo, 2005, entre otros.

Para elaborar los fundamentos teóricos del diseño curricular por competencias laborales se han tenido en cuenta los siguientes aportes que han funcionado como antecedentes de este artículo:

Los trabajos de Leonard y Utz (1979) sobre la propuesta de un currículo basado en el desarrollo de competencias de corte conductista, pero que aporta la base inicial de la necesidad de una educación diferenciada y flexible.

Daigle (1998) realiza una propuesta de diseño curricular para la especialidad de tecnología de la transformación de los alimentos, aunque con tendencia constructivista, válido para el contexto quebequense, se aprovecha la forma de enunciar y describir las competencias laborales.

Lessard y colaboradores (1998) realizan un trabajo sobre la formación por competencias del técnico superior universitario en procesos de producción de la Universidad de Aguascalientes, México. De ellos se asumió la forma de enunciar la competencia de manera simplificada y permitió al investigador aclarar sus concepciones de competencia y sirvió como apoyo al punto de vista curricular.

Mertens (1996) y Cuesta (2001) realizan investigaciones que aportan la concepción empresarial del concepto competencia, además brindan una visión diferente desde los enfoques estructural y dinámico lo que permitió al autor arribar al aporte de los puntos de vista del concepto competencia laboral.

Irigoín y Vargas (2002) realizan un trabajo sobre las competencias laborales en el sector de la salud que le permitió al autor de este artículo las concepciones modulares y las relaciona con especialidades vinculadas a dicha investigación.

Parra (2002) ofrece un modelo didáctico para el desarrollo de la competencia didáctica para profesores en el contexto cubano, que le permitió al autor adquirir una noción más profunda del concepto competencia. Se asumieron los criterios referidos a la vinculación capacidad – desempeño – calidad, además de apoyar el punto de vista psicológico de la competencia. También apoyó al investigador en el acercamiento a lo motivacional dentro del concepto que se asumió.

Forgas Brioso (2003) realiza una investigación en el diseño curricular por competencias profesionales para el técnico en Mecánica en el contexto cubano, le posibilitó al autor profundizar en el punto de vista de la competencia en el aspecto curricular y en la concepción humanista asumida por el autor para contribuir a la cultura general e integral y que se desarrollen aspectos de la comunicación.

Hernández, Y. (2004) realiza su trabajo en especialidades de humanidades, aunque basado en el cognitivismo, ofrece otro punto de vista psicológico del concepto competencia, vinculada con la inteligencia y la formación en humanidades.

González Maura (2004) realiza en su trabajo una valoración de los conceptos competencia y profesional competente para la enseñanza universitaria y le permitió al investigador profundizar en el punto de vista psicológico y personológico de la definición de competencia, además de proporcionar las bases psicológicas desde una perspectiva histórico-cultural de la formación.

Cong (2004) realiza un trabajo sobre el perfil de competencias en la facultad de economía de Ciego de Avila, brinda al investigador el apoyo en la comprensión de la matriz de competencias.

Otros trabajos que apoyan los antecedentes de este artículo son los suministrados por autores cubanos como: Roca (2001) realiza aportes significativos al desarrollo metodológico de este artículo en lo referido a la fundamentación. Fernández González y otros (2002) realizan un análisis de la competencia desde el punto de vista psicológico. Castellanos (2003) realiza un completo análisis sobre la competencia investigativa y la estructura de la competencia. Malagón (2004) en su trabajo sobre el diseño para electrónica en Pinar del Río. Mayarí (2004) aborda en su modelo didáctico las concepciones de algunos autores para la formación por competencias para el agrónomo. Corral (2004) hace una valoración del currículo por competencias y valora cinco elementos que hay que tener presente en la definición de competencias. D`Angelo (2005) realiza un trabajo sobre la formación por competencias desde la psicología histórico - cultural.

El proyecto chileno de la Escuela de Diseño del Instituto Profesional DuocUC (FONDEF) de la Pontificia Universidad Católica de Chile FONDEF, 2003, Educación del diseño basado en competencias: un aporte a la competitividad, describe la formación por competencias para el diseñador industrial de nivel universitario y arrojó un resultado positivo. Todos los análisis contribuyen a la concepción holística de la competencia laboral y su punto de vista curricular.


Conclusiones

El concepto de competencia laboral asumido es el sistema de componentes (cognitivos, metacognitivos, motivacionales y cualidades de la personalidad) que posee un individuo para la ejecución eficiente de su actividad laboral con un resultado positivo en tiempo y calidad. Como se describe anteriormente el concepto competencia laboral, tiene diferentes puntos de vista: el empresarial, el psicológico y el curricular. Este último punto de vista es el que sustenta la tesis, es decir, la competencia laboral como organización didáctica del diseño curricular.

El diseño curricular por competencias laborales debe establecerse modularmente para lograr la formación e integración de las competencias laborales.

Una competencia laboral, como estructura curricular, necesita para ser descrita adecuadamente del plan marco o descriptor de la competencia y el plan de curso o programa de la competencia.


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